Lucerna (Suiza): Alrededores Del Altstadt

Lucerna (Suiza)
Desde la muralla, situada al norte, se contempla una de las mejores vistas de las pintorescas plazas, iglesias, capillas y casas burguesas del casco antiguo de Lucerna (Suiza). Un paseo hacia el este desde el casco viejo conduce hasta varios edificios y museos interesantes, entre ellos la Hofkirche con sus dos torres características y el Richard Wagner-Museum, dedicado a este compositor romántico. Más al este, en la orilla del lago, se encuentra el Verkehrshaus der Schweiz, un museo sobre la historia del transporte suizo, una de las visitas más interesantes de Suiza. La Jesuitenkirche del siglo XVII se considera como la primera obra barroca religiosa del país. Löwendenkmal, el monumento del león moribundo cortado en la roca natural, es uno de los monumentos más famosos de Lucerna y Suiza. Uno de los puntos culminantes arquitectónicos de la ciudad es el futurista centro de culturas y congresos del famoso arquitecto francés Jean Nouvel, el KKL, con varios espectáculos culturales en el curso del año. Los principales barrios comerciales se hallan en la orilla sur, al suroeste de la estación de tren, en el casco viejo, en la orilla norte.
Museggmauer (Lucerna)
»» Edificios y espacios de interés en los alrededores del Altstadt (Lucerna/Suiza):
»» Zona norte y este:
» Museggmauer Luzern [Web oficial]: La zona norte de las murallas medievales se extiende unos 850 desde la orilla norte del Reuss hasta la orilla norte del lago Lucerna. Aún se conservan las nueve torres de defensa de la muralla, todas ellas construidas en la segunda mitad del siglo XIV. Se pueden recorrer tramos por encima de la muralla y visitar el interior de algunas de la torres desde las que se obtienen unas magníficas vistas de la ciudad, las mantañas de alrededor y el lago. Sobresale también la Nolliturm, una puerta fortificada vestigio de las murallas y el Zytturm, el reloj más antiguo de Lucerna, fabricado en 1535 por Hans Luter, y que disfruta del privilegio de tocar las horas un minuto antes que los demás relojes.
Hofkirche (Lucerna)
» Hofkirche (Sankt Leodegarstrasse, 6) [Web oficial]: Esta colegiata es un buen ejemplo de arquitectura renacentista tardía de Suiza. Erigida sobre el primer monasterio de la ciudad, la iglesia fue construida en el siglo XII y destruida por un incendio en 1633. Es una de las pocas iglesias que fueron construidas durante la Guerra de los Treinta Años, y es una de las más valiosas iglesias del renacimiento alemán. La impresionante puerta principal tiene tallados en ella los dos santos patronos de la ciudad: San Leger, un obispo francés que fue cegado con un taladro, y San Mauricio, soldado romano martirizado que se convirtió al cristianismo. En el interior destaca el altar mayor, de mármol negro, flanqueado por dos estatuas de los santos patrones. En una de las capillas se muestra el altar del 'Tránsito de la Virgen' de 1500. Son de especial interés, además, el púlpito, la pila bautismal y el impresionante órgano de 1640.
Löwendenkmal (Lucerna)
» Löwendenkmal (Lowenplatz): Uno de los símbolos más representativos de Lucerna es el Löwendenkmal (Monumento al León), llamado también el 'León moribundo de Lucerna' o 'León herido de Lucerna'. Conmemora la muerte en 1792 de unos 700 mercenarios de la Guardia Suiza durante la Revolución Francesa cuando defendían el asalto de los revolucionarios al Palacio de las Tullerías en París. El monumento, esculpido por el escultor danés Bertel Thorvaldsen entre 1819 y 1821 quien siguió la iniciativa de Karl Pfyffer von Altishofen, es uno de los lugares más visitados en Lucerna. En el centro de una elevada pared rocosa, coronada de árboles y precedida de un pequeño parque al norte de la ciudad antigua y un pequeño estanque, está tallada en roca viva la sugestiva imagen de un león moribundo. Está recostado sobre un escudo con los lirios de Francia. El escritor americano Mark Twain ensalzó el Löwendenkmal como e más triste y emocionante pieza de piedra del mundo.
Spiegellabyrinth (Gletschergarten) (Lucerna)
» Gletschergarten (Jardín del Glaciar) (Denkmalstrasse, 4) [Web oficial]: Se conoce así por las 32 grandes simas procedentes del glaciar del Reuss, descubiertas en 1872 durante unas obras. La fuerza del agua y las piedras que caían por las grietas del glaciar situado encima fueron las encargadas de excavar estas cuevas subterráneas. La mayor de ellas mide unos 9 metros de profundidad. Constituyen un importante testimonio del período glacial de diversas masas erráticas, surcos excavados por el agua en la roca y numerosos fósiles. Gletschergarten se creó para conservar esta formación geológica. El museo expone relieves de antiguas montañas del territorio y de los montes de Suiza, una colección de fósiles y la reconstrucción de una cueva de un cazador de la edad del hielo. Otras exposiciones documentan la historia y maquetas de Lucerna. A la izquierda del museo se encuentra el Laberinto de los Espejos (Spiegellabyrinth). De imaginativo estilo arabizante, se inauguró en 1896 con motivo de la Exposición Nacional de Ginebra. 
Bourbaki Panorama (Lucerna)
» Alpineum (Museo de los Alpes) (Denkmalstrasse, 11) [Web oficial]: El Alpineum es un museo y diorama alpino que muestra una sensacional pintura panorámica de las montañas de los Alpes suizos con efectos sorprendentes, obra de Ernst Hodel padre e hijo. El edificio data de 1885.
» Bourbaki Panorama (Löwenplatz, 11) [Web oficial]: Es un edificio de planta circular de grandes proporciones, diseñado por Edouard Castres en 1881. En su interior se representa con extraordinario realismo la entrada en Suiza del ejército francés del general Bourbaki (1 de febrero de 1871), al final de la guerra franco-alemana de 1870-1871. Hay un vagón de ferrocarril y material de armamento dispuestos en la zona anterior a la pintura, transmitiendo la sensación de encontrarse en medio de los acontecimientos históricos. Es una clara denuncia de la guerra, un testimonio de las primeras acciones humanitarias de la Cruz Roja, así como un testigo singular de la historia de la industria del ocio y de los medios antes de la llegada del cine. 
Spreuerbrücke (Lucerna)
»» Zona oeste y sur:
» Spreuerbrücke: Este viejo puente cubierto de madera (anteriormente también llamado Mühlenbrücke) cruza el Reuss desde el extremo oeste del casco antiguo. Se utilizaba para traer la paja ('spreu' en alemán) desde los molinos. Se construyó en 1408 como parte de la muralla de la ciudad e incluye una pequeña capilla. El nombre de Spreuerbrücke se debe a que el puente fue el único lugar desde el cual se podrían verter hojas, ramas y paja ('spreu' en alemán) al río Reuss. La techumbre del puente, en los triángulos interiores de la cubierta, incorpora 67 retablos que representan el ciclo del baile de los muertos pintados por Kaspar Meglinger entre 1626 y 1635. La secuencia comienza con la 'Danza de la Muerte' en la orilla norte y culmina con el 'Triunfo de Cristo sobre la muerte' en la orilla sur. Cerca de este puente está el dique de agujas, el Nadelwerk, un conjunto de tablones de madera del siglo XIX que controla la crecida del río, dirigiendo también una parte del agua hacia los molinos de la ciudad.
Historisches Museum (Lucerna)
» Historisches Museum (Pfistergasse, 24) [Web oficial]: El Museo Histórico ocupa la antigua armería, un edificio renacentista que data de 1597 y está unido a la puerta que conduce al Spreuerbrücke. Las diferentes secciones de arte popular, pintura sacra, trajes, artesanía y armas, ilustran la historia de la ciudad y del cantón de Lucerna. Resulta especialmente interesante la colección de carteles y envoltorios del siglo XIX y principios del XX para diversos productos suizos, como chocolate y leche en polvo. También se exhiben piezas de botín de varias batallas, como la camisa del duque Leopold von Habsburg, quien murió en la batalla de Sempach (9 de julio de 1386). 
» Naturmuseum (Kasernenplatz, 6) [Web oficial]: El Museo de Historia Natural está situado en el Waisenhaus, un edificio de estilo clasicista construido entre 1808 y 1811 por el arquitecto Joseph Singer. Este museo está dedicado a la geología, la mineralogía y paleontología de la región. Recoge también hallazgos prehistóricos y antiguos instrumentos de investigación relacionados con estas ciencias. La exposición permanente muestra el desarrollo del paisaje suizo central desde el mar primitivo hasta los Alpes. 
Jesuitenkirche (Lucerna)
» Jesuitenkirche (Bahnhofstrasse, 11a) [Web oficial]: La gran iglesia jesuita de San Francisco Javier, junto a la orilla meridional del Reuss, es el primer edificio sagrado de estilo barroco de toda Suiza. Se levantó entre 1666 y 1673 por Pater Christoph Vogler, arquitecto al servicio de los monjes jesuitas, siguiendo planos del también jesuita Heinrich Mayer. Tiene una elegante fachada entre dos altas torres con remate en bulbo que no se terminaron hasta el siglo XIX (1893). El interior barroco, de una nave con tribuna sobre capillas laterales, está ricamente decorado con estucos de la escuela de Wessobrunn, de 1673. Las pinturas del techo representan la apoteosis de San Francisco Javier. El retablo del altar mayor es de Domenico Innocenzo Torriani (1681). En la bóveda tiene frescos de los artistas ticienses Giuseppe y Giovanni Torricelli, de 1749. También destacan los altares laterales, de los siglos XVII y XVIII. En la capilla se conserva el hábito original del hermano Klaus, patrón de Suiza. El órgano fue realizado en 1982 por la firma Metzler Orgelbau, reutilizándose piezas del original de 1897 de Friedrich Goll. La iglesia ofrece una amplio e interesante programa musical.
Franziskanerkirche (Lucerna)
» Franziskanerkirche (Franziskanerplatz): La iglesia franciscana, de aproximadamente 1270, es el edificio más antiguo de Lucerna y típica obra medieval de la arquitectura de los frailes mendicantes. Se construyó en estilo gótico, pero a lo largo de los siglos ha sufrido constantes remodalaciones. En el lado norte de la iglesia se pueden observar varias extensiones como el pórtico, la Antoniuskapelle y el Marienchörlein. En el interior destaca la sillería renacentista del coro, el púlpito más ornamentado del país del siglo XVII y los murales barrocos del techo, muchos de ellos realizados por Gian Antonio Castelli de Melide en 1626. Las banderas de los frescos representan el botín de diferentes campañas militares del cantón de Lucerna. Junto a la Franziskanerkirche se encontraba el Heiliggeist-Spital, hospital demolido en 1656 cuando la institución se trasladó a las puertas de la ciudad. Al lado de la iglesia del hospital estaba el jardín del monasterio franciscano, con un cementerio creado alrededor de 1600 y utilizado hasta 1798.
Museum Sammlung Rosengart Luzern
» Museum Sammlung Rosengart Luzern (Pilatusstrasse, 10)[ Web oficial]: La colección Rosengart debe su importancia al conjunto de obras únicas de Paul Klee y Pablo Picasso. La exposición también incluye obras de más de veinte maestros de los siglos XIX y XX, entre otros, Cézanne, Monet, Chagall, Matisse y Kandinsky. Era originariamente la colección privada del comerciante de arte Siegfried Rosengart (1894-1985) y su hija Ángela. Comprende en total más de 300 obras de arte pertenecientes a 23 artistas del modernismo clásico. Entre ellos se cuentan 125 obras de Paul Klee y casi 180 obras de Pablo Picasso. En 1992, Ángela Rosengart creó la fundación Rosengart con objeto de poner esta importante colección a disposición del público. En la actualidad, la colección está alojada en las salas del antiguo edificio del Banco Nacional Suizo (Schweizerische Nationalbank) en Lucerna, un edificio neoclasicista construido en 1924 en estilo imperio.
KKL y Kuntsmuseum Luzern
» KKL Luzern (Europaplatz, 1): El Centro de Cultura y Congresos de Lucerna (KKL) alberga salas de conciertos, el centro de congresos y el Museo de Arte (Kunstmuseum). Esta moderna construcción de cristal y acero, con tejado voladizo y una acústica excepcional, fue diseñada por el arquitecto francés Jean Nouvel entre 1995 y 2000, en colaboración con el artista Rémy Zaugg, y financiado por una asociación público-privada. Se encuentra en una ubicación encima del Vierwaldstättersee (Lago de Lucerna) y ofrece un extenso espectro de eventos internacionales, desde festivales, conciertos y congresos hasta banquetes y entregas de premios.
» Kuntsmuseum Luzern (Europaplatz, 1) [Web oficial]: Situado en el KKL, el museo entre los más importantes museos de arte de Suiza con una presentación cuidadosa de las colecciones que contribuye a la identidad cultural de la Suiza Central. Abarca colecciones permanentes de pintura suiza desde el Renacimiento hasta el siglo XX y otras temporales de artistas contemporáneos internacionales. Forman parte de la colección estable obras de J. J. Biedermann, Anton Graff, F. Buchser, Max Buri, J. Welti, L. Vogel, Leopold Robert o Giovanni y Augusto Giacometti. 
Richard Wagner Museum (Lucerna)
» Richard Wagner-Museum (Richard Wagner Weg, 27) [Web oficial]: El compositor romántico alemán Richard Wagner (1813-1883) era un visitante habitual de Lucerna. En esta ciudad escribió el tercer acto de 'Tristán e Isolda' y compuso dos óperas completas, 'Los maestros cantores de Nüremberg' y 'Sigfrido', y empezó a trabajar en 'El crepúsculo de los dioses'. La tranquila residencia señorial de Villa Tribschen, en el lago de los Cuatro Cantones, donde Wagner, su esposa Cosima y su hijo vivieron desde 1866 hasta 1872, está dedicada a este periodo especialmente feliz del compositor. Sus estancias, con los muebles originales, están repletas de recuerdos de la vida de Wagner, como cuadros, cartas, instrumentos musicales, fotografías y un valioso inventario de partituras y letras. La obra maestra de la colección es el piano de cola Erard, con lo que el artista completó, entre otras, 'Die Meistersinger von Nürnberg'. Hoy todavía se celebran conciertos en este ala. Cuenta con un magnífico jardín con un café, rodeado de un fondo único de montaña y lago. 
Verkehrshaus der Schweiz (Lucerna)
» Verkehrshaus der Schweiz (Lidostrasse, 5) [Web oficial]: El Museo del Transporte Suizo es uno de los museos más universales del tráfico y de la comunicación en Europa, siendo uno de los museos más visitados de Suiza. Se exponen casi todos los medios de transporte mecanizados, desde la primera bicicleta hasta la nave espacial más moderna. Cuenta con espacios dedicados al cine Imax, planetario, cosmorama, maquetas férreas (Gotthardmodel), correos, salón del automóvil, transporte aéreo y una sección dedicada al pintor abstracto Hans-Erni, natural de Lucerna.
» Bahnhof Luzern (Zentralstrasse, 1): Tras el devastador incendio de 1971, toda la zona de la estación de ferrocarril de Lucerna se reconstruyó por completo. Destaca la singular entrada de cristal, con un interesante techo, diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava. La puerta principal de la antigua estación de trenes es, en la actualidad, puerta de entrada a la plaza de la estación (Bahnhofplatz).
»» Otras entradas de Lucerna en el blog: » Lucerna (Suiza): Altstadt, el casco antiguo
»» Luzern Tourismus AG: » Zentralstrasse, 5
»» Bibliografía: » Suiza (Guías Visuales 'El País Aguilar') » Folletos turísticos de Luzern Tourismus AG
»» Enlaces: 
» Stadt Luzern » Luzern (Offizieller Reiseführer von Luzern) » Lucerna (Myswitzerland) » Lucerna (Swiss World) » Guía de Lucerna

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3 Días Aprendiendo En La Magnífica Praga. Abril 2016

Abordé puntualísimo en la estación de Berlín el tren que luego de cuatro horas y media me dejaría en la estación central de Praga o Praha, en el idioma Checo. Como todo viaje en tren, el ritmo fue muy apacible, rodeado de paisajes hermosos y al lado de dos grandes ríos: el Elba y el Moldavia, incluyendo una parada breve en Dresde, que desde la estación ya se pronosticaba fantástica y se convirtió en una visita pendiente.

Este viaje en tren fue como una ensoñación, porque era de una estética más antigua; el coche comedor hacía sentir un poco que estaba retrocediendo en el tiempo, disfrutando mi delicioso brownie, con mucha salsa y mucha crema y café, con la lectura del día.



Respecto a la ciudad era un pendiente para mí desde que mis papas la visitaron y quedaron encantados con la música, el magnífico puente y el trabajo del cristal de Bohemia, de los cuales nos trajeron varias joyitas, que aún atesoro. 

Si debo reconocer que esta visita supuso para mi un poco más de estudio previo que lo normal, tanto de geografía, como también de historia porque esta ciudad es riquísima en acontecimientos: fue asentamiento celta, del cual emana el nombre de Bohemia de la región que formó parte por siglos,  fue parte del imperio romano, ciudad medieval con todas las de la ley, parte del imperio Austro Húngaro, pero además tiene también una historia reciente muy movida: desde el fin de la primera guerra mundial, cuando se fundó Checoslovaquia, a ser muy golpeada en la segunda guerra después de la cual quedan bajo el régimen comunista, y su "cortina de hierro", con el intento de separación de la conocida Primavera de Praga, en el año 1968, y luego con la Revolución de Terciopelo, en 1989, por la cual se independiza de URSS, y finalmente en el año 1993, con separación y constitución de lo que actualmente conocemos como República Checa (visitaría la hermosa Eslovaquia en el verano de 2017).

Respecto de la propia ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco en 1992, también fue preciso investigar para determinar en cuál de las dos porciones de la llamada Praga 1 quedarme: si Mala Strana, donde está situado el gran castillo y todos sus maravillosos componentes o Stare Mestro, o la ciudad vieja que también tiene atracciones muy principales.

Finalmente me decidí por Stare Mestro, y por el Old Prague Hotel (www.oldpraguehotel.cz/es/), que tenía un súper buen precio y una ubicación privilegiada, dado que estaba cerca de todo, pero no exactamente donde andaba la tantísima gente que había, aunque de todas formas es una ciudad sumamente caminable. La atención por otra parte fue espectacular, la niña de la recepción fue muy amorosa, para dar sus recomendaciones y para organizar los traslados que le pedí, súper curiosa de verme viajando sola. 

La habitación era enorme, de look antiguo que ameritaba, y muy abrigadita.




Justo visité la ciudad en Semana Santa que es época de escapada de los europeos por lo que los sitios más populares estaban bastante llenos  y no fue fácil tomar fotos decentes, razón por la cual me prometí volver, además porque tres días no son nada para disfrutar toda la arquitectura, cultura literaria (al menos Kundera, Neruda y Kafka) y belleza que tiene esta ciudad. No era todo malo sin embargo, porque en la plaza y en el castillo estaban todos los mercados tradicionales funcionando, con artesanías alusivas a pascua de resurrección y comidas típicas.

Mi punto de partida, luego de cambiar plata (acá usan la Corona Checa, aproximadamente 25 por euro) fue el sitio favorito de mis padres y uno de los iconos de la ciudad: el Puente de Carlos, que ha comunicado Mala Strana con la Stare Miesto desde 1357.



El puente hoy es peatonal y en la época en que yo fui, ocupado de lado a lado, como estilo navidad.


De las más de 30 estatuas situadas en las barandas del puente, por lejos la más visitada es la de San Juan Nepomuceno, el santo protector de Bohemia, quien habría sido arrojado al río por proteger el secreto de confesión de la mismísima reina. El uso popular manda a tocar la placa donde está el perro, para regresar a la ciudad.



Para llegar al castillo hay dos caminos, y está súper bien señalizado, yo elegí para la primera vez, cuando subí caminando, el que me permitía también pasar por algunos puntos más turísticos como la columna de la Santísima Trinidad y subir por la calle Nerudova, hasta Hradcany Square, pero, me distraje en el camino con unas dulces masas de rico olor, llamadas impronunciablemente Trdelnik, y que podía mejorarse con helado o crema, pero que decidí por esa vez probar sola, para empezar a familiarizarme con la tradición.




Seguí mi ascenso para encontrar las alusiones de Jan Neruda - en su propia calle Nerudova- un poeta checo, anterior al nuestro, pero respecto de quién se rumorea que habría inspirado el nombre del premio Nobel chileno. El punto, señalan los más escépticos, es que a la edad que Neruda adoptó su seudónimo era altamente improbable que haya caído un libro de poesía checa traducido al español al sur de Chile para que recibiera la inspiración, pero quién sabe, dado que ni el propio poeta explicó nunca su origen.



Seguí la peregrinación turística hacia el magnífico Castillo de Praga, cruzando Mala Strana, hasta llegar a Hradcanské Náméstí, o la plaza Hradcany, que es el acceso de la visita organizada. Yo llegué cerca de las 16:00 horas, que por casualidad es la hora que abren (casi al  borde del cierre del recinto) el recorrido gratuito, tanto por la Catedral, como por las otras atracciones del complejo.




El Castillo no es un edificio tan solo, sino un conjunto de varias pabellones, patios e iglesias, todas ellas hermosas y representativas del poder político y espiritual del reino a través de los años. El conjunto empezó a ser construido en el siglo IX, durante la época Bohemia y además hoy sirve de asiento también al Palacio Presidencial.

Yo entré por la Puerta de San Matías, hacia los patios con varias fuentes y también visitantes.


Cruzando hacia el tercer patio aparece majestuosa la Catedral de San Vito, que reúne el estilo barroco y gótico en una sola construcción, y cuyas torres dominan toda la ciudad. En su interior, también hermoso,  con un rosetón que nada le envidia al de Notre Dame, se encuentran varios mausoleos reales y las reliquias del Santo nacional San Wenceslao.



La verdad el edificio es magnífico por su entidad, pero me llama la atención que a la vez esté protegido por los demás edificios del complejo, por lo que se descubre en todo su esplendor al visitante, sólo una vez adentro del castillo.


Como estaban en semana santa, estaban funcionando el mercado en una de las plazas del castillo, donde estaban preparando Trdelnik en la forma más tradicional y vino caliente.



Así también estaban también los artesanos en escenas preciosas, trabajando el fierro e hilando lanas, tal como debe haber sido en la edad media, donde tenían aquí sitio para trabajar y vivir..



Lo más lindo de artesanía eran cáscaras de huevo decoradas con pintura y con calado, muy del estilo de los huevos pascua de resurrección, pero demasiado delicados como para soportar el viaje a Chile, porque me quedaban todavía 10 días de viaje, pero que aún recuerdo, por su colorido y delicadeza.


Avanzando un poco encontré uno de los rincones más hermosos del complejo: Golden Lane o la calle de oro, que es un pasaje como de cuento, que recibe su nombre porque en estas pequeñas y graciosas calles vivieron en el pasado los artesanos orfebres, aunque se dice que también los alquimistas que tenían aquí sus laboratorios para transformar cualquier metal en el preciado oro para los reyes.





Hoy funcionan tiendas muy coquetas con todo tipo de artesanías, marionetas, juguetitos y cerámica pintada, donde pude comprar unos huevitos pintados hermosos que tenían a la vez más chances de llegar vivos a Chile.



Curiosamente también vivió en este lugar el mismísimo Kafka, en la casa del número 22, montando su escritorio en 1916, durante la primera guerra mundial, por lo que algo lo habrá inspirado ... quizás "El Castillo", de 1926 ?



Terminada la calle, me di una vuelta y encontré mi perdición: la tienda Manufaktura (www.manufaktura.cz), donde venden productos cosméticos y de hogar, con los más ricos aromas, y donde compré regalitos para mis hermanas y mi mamá, en especial el aceite para manos y cutículas, de los más ricos que he probado.

Como había llegado tan tarde y cierran temprano, obligada di por terminada mi visita y seguí caminando por el barrio hacia la vecina iglesia Nuestra Señora de Loreto, y donde elegí también dónde comer, en una coqueta terraza, abrigadita hasta con una piel de oveja. 



Hice el recorrido inverso de regreso  por otra vía disfrutando el atardecer y aprovechando de vitrinear las tiendas de cristales admirando todo lo que no podía traer... 


Cómo en esta parte no iba preparada con estudio previo, sólo caminé distraída sólo descubriendo cosas (volvería al día subsiguiente experimentando el Segway, para no hacer de nuevo el ascenso caminando). Así, me encontré en la Isla de Kampa, que al parecer es un canal del Moldava, y en una de sus plazas una extensa fila, que marcaba el inicio de la calle Vinarna Certovka, que mide 10 metros y tiene 70 centímetros de ancho, y que por ello, tiene un semáforo peatonal y desemboca en la orilla del rio, con y a un restaurante no muy llamativo para mí. Volví en la noche y tenía una vista hermosa, eso sí.



A unos pasos está situado el Museo de Kafka, en el que te dan la bienvenida la estatua de los hombres orinando sobre el mapa del país del escultor checo Cerny.



Di otros pasos más ya de regreso al puente de Carlos y me topé con un lugar muy congestionado, pero que al liberarse un poco pude disfrutar mucho por su colorido y por su historia: Lennonova ze´, o el muro de John Lennon, que desde los años 80 después de su muerte, ha sido lienzo de varios graffitis, que honran al artista, sus letras y su forma de ver el mundo, en tiempos en que estaba prohibido escucharlo. 



Cada vez que el muro era pintado, la autoridad lo borraba, pero lo volvían a pintar ... 


Me gustó mucho caminar por la isla y toparme con maravillosos puntos como el Molino del Gran Priorato, sobre el llamado Canal del Diablo, con su duende fumando pipa que enmarcaba toda la postal. 


Volviendo a Mala Strana y muy cerca de la plaza de la Santísima Trinidad, encontré uno de los muchos lugares de masaje Thai que hay en la ciudad, Thai Paradise, donde recibí un masaje de piernas y pies por 10 euros que me vino estupendo después de la larga caminata.



Al día siguiente después del desayuno en el hotel, caminé el par de cuadras que me separaba de la gran atracción de mi barrio, en la Ciudad Vieja, centro además de la zona 1 de la ciudad: el ayuntamiento de la ciudad, en cuya esquina se encuentra el Reloj Astronómico de Praga.


Este reloj se conoce como el más antiguo de Europa, su parte inicial data de 1410 y luego se ha ido perfeccionando y hermoseando. Además de indicar la hora, marca la elipse de la luna y el movimiento del sol, además de los signos del zodiaco. A cada hora salen las figuras de los 12 apóstoles y se asoman por las ventanillas, anunciados por la campana que mueve una calavera, cerrando con el toque de la trompeta (por un humano)


Yo diría que esa es una de las más hermosas postales de esa parte de la ciudad, teniendo en consideración además que ahí empieza la Plaza, presidida por la más hermosa Iglesia de Nuestra Señora de Tyn, que parece verdaderamente sacada de un cuento.


A esa hora y hasta tarde en la noche esa porción de la ciudad estaba repleta de gente, porque además estaba funcionando el mercado, y los juegos infantiles, por todos lados habían huevitos y cintas, augurando también el pronto inicio de la primavera.

La iglesia fue levantada en el siglo XIV, en todo el estilo gótico, como idea de los vecinos, para competir con San Vito.


A unos pasos de la plaza está la Torre de la Pólvora, que es vestigio de la antigua ciudad amurallada del siglo XV, y que después sirvió de almacén de pólvora lo que le da su nombre actual.


De pasada me topé con el Divadlo Hybernia, un teatro, que data del siglo XVII donde se exhiben musicales y ballet.



También muy cerca de la Plaza esta el Mercado de Havelská, también hermoso y colorido,  donde por un lado hay mucha artesanía, en especial las bellas marionetas y pequeños souvenir con cristales incrustados, como limas y pinches y en la otra sección frutas y verduras traídas del campo, como desde el siglo XIII, cuando tuvo origen este mercado más antiguo de la ciudad.




Crucé la plaza al lado contrario, y previo café en la terraza del concurrido Franz Kafka Café, seguí hacia el barrio judío.


El barrio Josefov que fue asentamiento judío desde el siglo XII, y que funcionó realmente como ghetto, con todo sinagogas, incluyendo la que se cree como más antigua del mundo y cementerios hasta el siglo XVIII, cuando se les permitió vivir en cualquier parte de la ciudad.



El tercer día me dediqué a recorrer la ciudad en Segway y además visitar la ciudad nueva o Nove Mesto, escenario de la historia más reciente del país en especial de la Revolución de Terciopelo en 1989, que terminó con la salida  (no violenta  de ahí su nombre) de la entonces Checoslovaquia del bloque comunista, dado que en este lugar se realizaron las principales manifestaciones.



La plaza de Wenceslao es una explanada enorme en cuyo fondo aparece el enorme Museo Nacional, durante mi visita estaban los mercados de comida, así que caminé viendo tiendas y puestos, comiendo las papas fritas de rollito llamada Bramborova Spirala, más ricas que he comido. 



Durante las noches me dediqué a recorrer cada esquina de mi barrio, la plaza y los mercados, y así me encontré con varias joyitas como el Club Jazz Republic Praha, que estaba en la esquina de mi hotel, muy entretenido aunque el mojito más aguado que he probado.

El restaurante más bonito que visité fue el Seven Angels, también es Stare Mesto, cuya historia cuenta que funciona desde 1392.


El lugar es precioso, aunque no recuerdo que la comida haya sido especialmente rica, sí la atención, curiosos de por qué nunca llegó mi acompañante, aunque insistí desde el principio la reserva era para una persona. 

Lo otro que me encantó fue la banda, desesperada por encontrar algo latino en su repertorio , sin éxito, aunque yo estaba fascinada por las notas del violín con sonidos gitanos que tanto me gustan.



Crucé tranquila el Puente de Carlos hacia Mala Strana, esta vez no con tanta gente pude admirar mejor las estatuas y escuchar el agua y también la  música que resonaba en el ambiente. Pude tocar el perro del Santo también y admirar sus grabados, garantizando así mi regreso futuro a la ciudad.


Y volví a recorrer la Isla Kampa con todos sus atractivos, lo  más lindo para mi, entrar sin gente al callejón del semáforo y dar con la orilla del rio, donde estaban aún merodeando los maravillosos cisnes y esta postal (donde además se filmó parte del video de Never Tear us apart de INXS, que recorre la ciudad en ese hermoso video)


Y volví a salir de ese estado de ensoñación por la misma calle del semáforo peatonal.


Lo último que me faltaba cerrar este digno y completo paseo fue honrar la tradición cervecera del país, que data del siglo X tomando una pivo o cerveza, aunque no me declaro muy fanática. Para ello  me instalé en mi hermoso vecino bar Jewel (www.jewel.cz/en/), a probar unas pilsen (la verdadera) en vaso de cristal checo, el mejor cierre para este notable capítulo de mi viaje.




Next destination: Moscú. 

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